jueves, octubre 05, 2017

Del sueño...



Del sueño
no solo su palabra es hondura

su luna va gimiendo

      ofrecer amparo es insistir en su hueco
                                    ocupar su sombra o su estrella

                                    hacer nido

y tenue
ser músculo
para que su palabra despierte
plena de asombro.


miércoles, septiembre 13, 2017

La siesta

a mi hija


"y avanzo entre mis brazos con una estrella niña"
Jacobo Fijman


Despierta
sobre las cuatro de la tarde
y llora.
Apenas -y sólo a veces-
dice mamá
como un gorrión
su voz chillona.
Es su llamado
el primer llamado

y mis manos van deslizándose.

La memoria obra mágicamente
borrando -también con el olor a pan recién tostado-
el llanto
que sube
para el abrazo íntimo.

El sol se adelgaza en las ventanas
como las puntas de una estrella.

lunes, agosto 28, 2017

Veo cómo sonríe Marilyn.

Veo cómo sonríe Marilyn.
Sonríe y mira el limonero.
Ahora querrá extender la mano
porque la fe en la creación le llega de todas partes.
En posición de pulpo
y como si el cielo la atragantara
se estira.
Está pálida y feliz.

La fe en la creación
podría borrarle las manos enrojecidas
podría borrarle los pichoncitos que colecciona en el pecho
o, quizás, le resulte muy amarilla la vida
y quiera interrumpir
su propia fe llenándose de oraciones.

¿Con cuál de todas las dolencias
irá lentamente a dormir la siesta?

Se desliza por las sábanas como si muriera
y con la fe todavía haciendo un alto
se cierra
como la fruta que no sabe
que pronto acabará pidiendo
no caer.


de Marilyn, inédito.

viernes, julio 14, 2017

Dos poemas


1




Paso la mano por la mesa.
Tiro las migas de la cena y veo
en un esquinero de la cocina
una servilleta.
Una servilleta sucia.

Voy a barrer, pienso
y voy juntando migas
hasta llegar a la servilleta.


Limpio
y echo todo en la basura
que mañana sacaré a la vereda.


Voy a la cama y recuerdo
a la servilleta
en un rincón de la cocina
ni cerrada ni abierta,
irrecuperable
como una enamorada.



(de La casa, inédito)




2




Marilyn llora.

¿En nombre de qué tristeza llora?

¿Llorará con fe, mientras permanece
apoyada sobre sus desencantos?



(de Marilyn, inédito)

miércoles, julio 05, 2017

el sueño de Marilyn

Marilyn duerme.
Desde anoche, duerme.
¿En qué rosal trabaja? ¿Qué flores riega?
¿Las alimenta por color, tamaño, intensidad de sol?
¿O estará esta vez con su marido
diciendo que los hijos
y la casa y tanto por hacer
alrededor del fuego mientras cocina?

Marilyn duerme. ¿Duerme?
¿Desde anoche duerme?
Y cuando despierte, ¿sabrá
que el viento entró por la ventana
a desordenar sus estampitas?

¿O volverá creyendo que era dios
quien lloraba en medio de su corazón?

-

de Marilyn, inédito.

martes, junio 20, 2017

poema del padre o de la infancia o de una lápida

en mi cuaderno
una mañana
floreció el hueso del padre
(¿o era el pasado?)

había también una infancia
multiplicada
como postales
como lápidas

en mi cuaderno
-detrás del pino-
la muerte se estremece
entre algodones
-rostro
ahora
improbable-

su horizonte
poco nítido
es una semilla
anclada en el dibujo de un borcego
o
una hoja
que borronea
el viento

jueves, junio 15, 2017

3 poemas de Que la muerte nos ampare, Francia Ediciones.







*

¿Por qué?
¿Por qué encima de mi corazón
creció una florcita oscura y no una roja
en su esplendor?
¿En qué libro de poemas me dejé rezando?
¿Qué ceremonia hice bastante mal,
además de bombearme escribiendo?


*

Señalo aquí
donde apuñala
el amor en su hermosura de asesino
abro con furia la sombra para que entre
como un cuchillo desafilado y salga
como saliva que reverbera las horas en que todo se anida
bajo mis párpados que nunca despiertan
del calvario de saberte
apuñalame, estrangulame
el odio, esa bendición, nos desnuda.


*

Pero hablemos de la herida mientras tomamos el té
sentados en la cama como indios
el cigarrillo siempre abrasando tus labios
el manojito de flores de la semana pasada
marchitándose como los girasoles de Van Gogh
hablemos
de lo que hacías con mi cuerpo después de la palabra dulce
quedamente
es otoño o primavera
y volvés a la palabra dulce
a recostarme en la cama revuelta
como un cazador que ha ganado por sobre la desesperación
la voluntad que siempre le fue concedida.

jueves, mayo 18, 2017

quietud

Extiendo los brazos
en el pequeño gesto
de un recién nacido.

Me deslizo por la espalda de mi hija,
la luz y los grillos filtran aire y espuma
y aprendo a llorar ternura.
Las dos nacimos cortadas
por una tijera,
llenas de espuma y vérnix
y nos alimentamos de flores y recuerdos.

En su espalda envejece mi rostro feroz
humeante.

Construyo en forma de plegaria
las paredes de la historia.

Nada interrumpe el llanto.

Hay una quietud en su cuerpo
en sus huesos
en su cabello
infinita.

Nada interrumpe el llanto.
Estoy lavando los ojos de la casa.

viernes, marzo 24, 2017

2 poemas



1

Otoño hace nido en la palma
de mi mano.
Soy el cuenco donde se duerme
plácidamente la nostalgia.

2

Esta noche podría hacer frío
(hace frío)
esta noche es siempre la misma
apenas más adentro
en las luces
de la ciudad donde no he nacido.


miércoles, diciembre 21, 2016

infancia



Cierro los ojos. Hay un río que conduce a la infancia.
Nací ciega de padre.
Nací obesa.
Corté las rosas que con amor plantaba mi abuela
y las puse en un tacho con agua
y todas murieron.

Me acomodo en el regazo de mi madre
que en su fe me ama viva o muerta.
El sol se rompe entre sus manos
y con esa misma luz me acaricia el pelo.
No es poca cosa.
Ella sabe tejer vinchas para adornarme
las pequeñas desesperanzas.

viernes, noviembre 04, 2016

3 poemas

1


                                                                                A Alberto Ramponelli

Pienso en tu muerte,
la paso de una mano a la otra como si pudiera jugar con el destino.
Y te pregunto:
qué es el destino,
en qué corazón bellísimo te dejó atorado
ahora que no podés volver,
ahora que las agujas del reloj saben
cuánto pesaban tus huesos.



2

Había una vez una mujer
en medio del desierto.

Tener sed es un templo
donde nace o muere la fe,
donde se abre paso al puñado de noches
que piden
que imploran
un dolor nuevo
donde abrir la boca.


3

Universo.
La palma de la mano sosteniéndolo
como si estuviera en ruinas
siempre a punto de caerse.

Universo: la palma de la mano de mi hija
haciendo hueco
para la luz y la sombra,
para el cristal por donde se filtra el poema
como un nacimiento atroz.

Tiempo y materia
sostenidos en el pequeño cuenco
brillando como el latigazo
de
la
belleza.



martes, octubre 25, 2016

el cuerpo de la madre

el cuerpo acostado y la habitación a oscuras son una fotografía en blanco y negro
el cuerpo abierto y desnudo como un espejo
el cuerpo aprendió a temblar de la palabra dulce

mirás mi cicatriz
violeta y brillante
y la besás hasta que me doy por vencida
y chupás (chupabas como si quisieras arrancármela de cuajo, como si el mundo se hubiera desnudado y vos, a punto de salvarlo, no supieras hacer otra cosa más que dejarte caer desde la boca)
porque la saliva, decís, es la perversión del hombre

el cuerpo es grande y hermoso
la mujer que fui duerme en su cuna

besá, besá mientras hago el esfuerzo de mirarte en la luz tenue
atravesá con los dedos el cuello del útero, la flacidez, las estrías
lustrame los puntos y contalos, haceme caso, S, hacé todo lo que te digo en nombre del amor,
haceme caso, te lo digo bien,
yo soy la madre
el pan
la vida

el sol quema afuera y todavía no es verano
estamos a salvo de mirarnos a los ojos
(donde el amor es nítido)

pero vos y yo sabemos que el amor
esa cosa invaluable
duele debajo del vientre

curame, S,
tiemblo, S,
mi cicatriz se parece a tu boca. 





miércoles, mayo 04, 2016

mi boca sobre tu boca

Fijo la redondez de mi ojo en vos.
Sonrío apenas, sonrío casi de manera imperceptible,

veo cómo cae, lentamente, el horror de mi boca
sobre tu boca,
y te explico: tuve que arrancarme un diente
para merecerte.

viernes, febrero 26, 2016

Luna llena

Hablemos,
decime si esto que nos pasa es porque la luna llena tal cosa
o porque las tormentas pronuncian una lengua extranjera que no somos capaces
de acariciar.
Yo te vi atravesar el patio de mi casa
el rostro desencajado
las rodillas muy juntas
bichito de la luz revoloteando las bombitas de la noche
no había música y vos querías decirme
sólo un poema
entonces lloramos
porque siempre se llora después de leer un poema
las flores conservadas muertas en un jarrón también son el paisaje
pero decime
decime bien
decímelo clarito
a qué viniste
la luna está llena
hinchada de venitas grises
y la tormenta cesó pero no cesó
el viento es bueno
está aliviando el pequeño dolor de los árboles
decímelo clarito
a qué viniste
qué nos pasa
mi vidita no cambió y sigo estando loca
y vos
jugás cada vez mejor a la calavera frente al espejo.
O andate, porque ya lo sé, lo que venías a decirme
era solamente que esto es la vida
que sigo seguimos seguiremos perteneciéndole
como dos perros que cojean en la calle
y se lamen entre sí después de haberse mordisqueado. 




lunes, febrero 15, 2016

2 poemas

1|

¿Y yo qué pienso?
Sobre la luz: caminito de puntos que guían a determinado encuentro.
Y cada encuentro es un diario íntimo. Ah, sí.
Pero de tu vida, decime, por ejemplo
-por qué estás sentada en la silla del almohadón rosado
con las tetas apuntando al ventilador
el ventilador haciendo ruido
comiendo esas galletitas
el culo gordo los brazos gordos el vientre creciendo
-porque mientras espero el nacimiento
mientras espero el nacimiento
mientras
escribo
y dedico horas a preguntarle a la muerte
adónde.


2

El paso de las horas. Aquí, esta noche, puedo decir con certeza: antes ocurrió el día.
Digamos que es el mismo dolor pero a la inversa
pero iluminado.
Lo importante, entonces, era esto: vos usás ese reloj para saber
exactamente
qué parte del cuerpo
carcome lo indecible.

domingo, enero 31, 2016

la vida de Laura

no, Laura, pobrecita
persona-cementerio
esa vez
en que el mundo pálido y celeste
te cedió a las seis de la tarde
un teléfono donde nadie responda

después
volverse musgo y respiración
de la noche
algo que canta
y sobreviene
y pide
agua

jueves, diciembre 03, 2015

piedad

decir
la pequeña forma de arder

morir o no
morir
por ejemplo
con toda desnudez
algo chiquito como un milagro
no pidas mucho

a ver si escribir te da
un corazón
o un auto prendido fuego
para andar el camino del amante

¿qué opinás de los que escriben acerca de la noche?
¿qué opinás de alejandra pizarnik?

señor
dame algún lugar
donde llorarme
y una fe que brille más que mi cuerpo
lavado y lavado por el mar

señor
piedad

piedad y escribir

martes, noviembre 03, 2015

Llueve hermosamente

Llueve. Pero afuera no llueve.
Escuchá: el dolor se parece a mi corazón de vaca.
No importa. Nada importa, yo escribo.
Escribo días descolgándose de la memoria,
escribo el desfiladero de ratas que van y vienen por los pasillos,
escribo un diamante azul.
Yo, aquí escondida, soy todos los hombres
y las tres o cuatro caras que me dejó el destino.
Soy el dientito que me falta,
la noche con sus ojos fijos
y todo el verano en la hamaca de mi abuela.
A veces, le damos el crédito de la tristeza a la lluvia.
Escuchá y decime: ¿te gustan las gotas perladas?
Llueve hermosamente,
como es costumbre,
detrás de la ventana imaginaria.

jueves, octubre 29, 2015

Infancia

La infancia
te hará una fogata sobre la mesa cada noche
amasará, horneará, enfriará a tu pájaro
y pronto
el sol o el invierno
darán a luz una fruta para las manos
y la boca pequeña.

Mojarás mis pestañas.

La infancia hace poemas 
que sabrás cargar sobre tus hombros
mientras esperás, descansando en el banco del parque, 
que la vida se agarre los dedos con la puerta
y duela apenas lo justo para llorar
a cántaros. 

Te hice hermoso. 
Mis lágrimas salarán tu boca.