martes, junio 20, 2017

poema del padre o de la infancia o de una lápida

en mi cuaderno
una mañana
floreció el hueso del padre
(¿o era el pasado?)

había también una infancia
multiplicada
como postales
como lápidas

en mi cuaderno
-detrás del pino-
la muerte se estremece
entre algodones
-rostro
ahora
improbable-

su horizonte
poco nítido
es una semilla
anclada en el dibujo de un borcego
o
una hoja
que borronea
el viento

jueves, junio 15, 2017

3 poemas de Que la muerte nos ampare, Francia Ediciones.







*

¿Por qué?
¿Por qué encima de mi corazón
creció una florcita oscura y no una roja
en su esplendor?
¿En qué libro de poemas me dejé rezando?
¿Qué ceremonia hice bastante mal,
además de bombearme escribiendo?


*

Señalo aquí
donde apuñala
el amor en su hermosura de asesino
abro con furia la sombra para que entre
como un cuchillo desafilado y salga
como saliva que reverbera las horas en que todo se anida
bajo mis párpados que nunca despiertan
del calvario de saberte
apuñalame, estrangulame
el odio, esa bendición, nos desnuda.


*

Pero hablemos de la herida mientras tomamos el té
sentados en la cama como indios
el cigarrillo siempre abrasando tus labios
el manojito de flores de la semana pasada
marchitándose como los girasoles de Van Gogh
hablemos
de lo que hacías con mi cuerpo después de la palabra dulce
quedamente
es otoño o primavera
y volvés a la palabra dulce
a recostarme en la cama revuelta
como un cazador que ha ganado por sobre la desesperación
la voluntad que siempre le fue concedida.

jueves, mayo 18, 2017

quietud

Extiendo los brazos
en el pequeño gesto
de un recién nacido.

Me deslizo por la espalda de mi hija,
la luz y los grillos filtran aire y espuma
y aprendo a llorar ternura.
Las dos nacimos cortadas
por una tijera,
llenas de espuma y vérnix
y nos alimentamos de flores y recuerdos.

En su espalda envejece mi rostro feroz
humeante.

Construyo en forma de plegaria
las paredes de la historia.

Nada interrumpe el llanto.

Hay una quietud en su cuerpo
en sus huesos
en su cabello
infinita.

Nada interrumpe el llanto.
Estoy lavando los ojos de la casa.

viernes, marzo 24, 2017

2 poemas



1

Otoño hace nido en la palma
de mi mano.
Soy el cuenco donde se duerme
plácidamente la nostalgia.

2

Esta noche podría hacer frío
(hace frío)
esta noche es siempre la misma
apenas más adentro
en las luces
de la ciudad donde no he nacido.


miércoles, diciembre 21, 2016

infancia



Cierro los ojos. Hay un río que conduce a la infancia.
Nací ciega de padre.
Nací obesa.
Corté las rosas que con amor plantaba mi abuela
y las puse en un tacho con agua
y todas murieron.

Me acomodo en el regazo de mi madre
que en su fe me ama viva o muerta.
El sol se rompe entre sus manos
y con esa misma luz me acaricia el pelo.
No es poca cosa.
Ella sabe tejer vinchas para adornarme
las pequeñas desesperanzas.

viernes, noviembre 04, 2016

3 poemas

1


                                                                                A Alberto Ramponelli

Pienso en tu muerte,
la paso de una mano a la otra como si pudiera jugar con el destino.
Y te pregunto:
qué es el destino,
en qué corazón bellísimo te dejó atorado
ahora que no podés volver,
ahora que las agujas del reloj saben
cuánto pesaban tus huesos.



2

Había una vez una mujer
en medio del desierto.

Tener sed es un templo
donde nace o muere la fe,
donde se abre paso al puñado de noches
que piden
que imploran
un dolor nuevo
donde abrir la boca.


3

Universo.
La palma de la mano sosteniéndolo
como si estuviera en ruinas
siempre a punto de caerse.

Universo: la palma de la mano de mi hija
haciendo hueco
para la luz y la sombra,
para el cristal por donde se filtra el poema
como un nacimiento atroz.

Tiempo y materia
sostenidos en el pequeño cuenco
brillando como el latigazo
de
la
belleza.



martes, octubre 25, 2016

el cuerpo de la madre

el cuerpo acostado y la habitación a oscuras son una fotografía en blanco y negro
el cuerpo abierto y desnudo como un espejo
el cuerpo aprendió a temblar de la palabra dulce

mirás mi cicatriz
violeta y brillante
y la besás hasta que me doy por vencida
y chupás (chupabas como si quisieras arrancármela de cuajo, como si el mundo se hubiera desnudado y vos, a punto de salvarlo, no supieras hacer otra cosa más que dejarte caer desde la boca)
porque la saliva, decís, es la perversión del hombre

el cuerpo es grande y hermoso
la mujer que fui duerme en su cuna

besá, besá mientras hago el esfuerzo de mirarte en la luz tenue
atravesá con los dedos el cuello del útero, la flacidez, las estrías
lustrame los puntos y contalos, haceme caso, S, hacé todo lo que te digo en nombre del amor,
haceme caso, te lo digo bien,
yo soy la madre
el pan
la vida

el sol quema afuera y todavía no es verano
estamos a salvo de mirarnos a los ojos
(donde el amor es nítido)

pero vos y yo sabemos que el amor
esa cosa invaluable
duele debajo del vientre

curame, S,
tiemblo, S,
mi cicatriz se parece a tu boca. 





miércoles, mayo 04, 2016

mi boca sobre tu boca

Fijo la redondez de mi ojo en vos.
Sonrío apenas, sonrío casi de manera imperceptible,

veo cómo cae, lentamente, el horror de mi boca
sobre tu boca,
y te explico: tuve que arrancarme un diente
para merecerte.

viernes, febrero 26, 2016

Luna llena

Hablemos,
decime si esto que nos pasa es porque la luna llena tal cosa
o porque las tormentas pronuncian una lengua extranjera que no somos capaces
de acariciar.
Yo te vi atravesar el patio de mi casa
el rostro desencajado
las rodillas muy juntas
bichito de la luz revoloteando las bombitas de la noche
no había música y vos querías decirme
sólo un poema
entonces lloramos
porque siempre se llora después de leer un poema
las flores conservadas muertas en un jarrón también son el paisaje
pero decime
decime bien
decímelo clarito
a qué viniste
la luna está llena
hinchada de venitas grises
y la tormenta cesó pero no cesó
el viento es bueno
está aliviando el pequeño dolor de los árboles
decímelo clarito
a qué viniste
qué nos pasa
mi vidita no cambió y sigo estando loca
y vos
jugás cada vez mejor a la calavera frente al espejo.
O andate, porque ya lo sé, lo que venías a decirme
era solamente que esto es la vida
que sigo seguimos seguiremos perteneciéndole
como dos perros que cojean en la calle
y se lamen entre sí después de haberse mordisqueado. 




lunes, febrero 15, 2016

2 poemas

1|

¿Y yo qué pienso?
Sobre la luz: caminito de puntos que guían a determinado encuentro.
Y cada encuentro es un diario íntimo. Ah, sí.
Pero de tu vida, decime, por ejemplo
-por qué estás sentada en la silla del almohadón rosado
con las tetas apuntando al ventilador
el ventilador haciendo ruido
comiendo esas galletitas
el culo gordo los brazos gordos el vientre creciendo
-porque mientras espero el nacimiento
mientras espero el nacimiento
mientras
escribo
y dedico horas a preguntarle a la muerte
adónde.


2

El paso de las horas. Aquí, esta noche, puedo decir con certeza: antes ocurrió el día.
Digamos que es el mismo dolor pero a la inversa
pero iluminado.
Lo importante, entonces, era esto: vos usás ese reloj para saber
exactamente
qué parte del cuerpo
carcome lo indecible.

domingo, enero 31, 2016

la vida de Laura

no, Laura, pobrecita
persona-cementerio
esa vez
en que el mundo pálido y celeste
te cedió a las seis de la tarde
un teléfono donde nadie responda

después
volverse musgo y respiración
de la noche
algo que canta
y sobreviene
y pide
agua

jueves, diciembre 03, 2015

piedad

decir
la pequeña forma de arder

morir o no
morir
por ejemplo
con toda desnudez
algo chiquito como un milagro
no pidas mucho

a ver si escribir te da
un corazón
o un auto prendido fuego
para andar el camino del amante

¿qué opinás de los que escriben acerca de la noche?
¿qué opinás de alejandra pizarnik?

señor
dame algún lugar
donde llorarme
y una fe que brille más que mi cuerpo
lavado y lavado por el mar

señor
piedad

piedad y escribir

martes, noviembre 03, 2015

Llueve hermosamente

Llueve. Pero afuera no llueve.
Escuchá: el dolor se parece a mi corazón de vaca.
No importa. Nada importa, yo escribo.
Escribo días descolgándose de la memoria,
escribo el desfiladero de ratas que van y vienen por los pasillos,
escribo un diamante azul.
Yo, aquí escondida, soy todos los hombres
y las tres o cuatro caras que me dejó el destino.
Soy el dientito que me falta,
la noche con sus ojos fijos
y todo el verano en la hamaca de mi abuela.
A veces, le damos el crédito de la tristeza a la lluvia.
Escuchá y decime: ¿te gustan las gotas perladas?
Llueve hermosamente,
como es costumbre,
detrás de la ventana imaginaria.

jueves, octubre 29, 2015

Infancia

La infancia
te hará una fogata sobre la mesa cada noche
amasará, horneará, enfriará a tu pájaro
y pronto
el sol o el invierno
darán a luz una fruta para las manos
y la boca pequeña.

Mojarás mis pestañas.

La infancia hace poemas 
que sabrás cargar sobre tus hombros
mientras esperás, descansando en el banco del parque, 
que la vida se agarre los dedos con la puerta
y duela apenas lo justo para llorar
a cántaros. 

Te hice hermoso. 
Mis lágrimas salarán tu boca. 


jueves, octubre 22, 2015

3 poemas

1

cosas que pasan
estarse callada así
sin más
que un hijito en medio de los pulmones
recordándote
que amaste
el vértigo
la pesadumbre
de erigir
una casa
que le daba la espalda
a todo sol

nadie te asiste
son los días de una tragedia preciosa
los días
de alguien también
para nadie

y estás
enamorada
ciegamente
de los gritos feroces
de un poema
que salvaste

2

anoche
sentiste creciendo entre las manos
ese libro de Edgar Bayley
y escribiste su nombre
en un papelito y lo doblaste
en mitades desiguales

la noche
lo carcomió
completamente

supiste bien
no tuviste dudas
que haber escrito su nombre
trajo al poeta
hasta los pies de tu cama
y te amó rabiosamente
y se desintegró
mientras te leía el pequeño fragmento
de tu vida

3

Dame
el entonces volver
a la bahía
adonde el sueño es siempre
lo temible

quiero
permanecer contra la pared
mientras la noche se hospeda
terrible
en la espalda

lunes, agosto 10, 2015

sobre la espiral de la lluvia

Anoche,
es decir: tu mano
en la espalda de un día
que vendrá
como quien llama a la puerta,
construiste un hogar
frente a las horas que pasaron
voraces
y el mundo entero se dormía
sobre la espalda y la mano ancha
(todo está en calma, todavía)
y yo te amé como a un padre al que no conozco
y soñé el mismo hogar ahogado en colores
de flores amarillas y violetas
al despertar
porque tu mano
tu mano ancha
trabajó sobre la espiral de la lluvia
trabajó sobre la curvatura de una piel tranquila.
¿Fuiste alguna vez al campo en ese momento
en que todo se detiene y se vuelve pájaro y nido
y los puertos son caballos que se derraman
la esperanza en versos de vanguardia? Así
tu corazón
vuelto mano
vuelto padre sobre el chisporroteo de la lluvia pasionaria
hermosa de hermosura y temblorosa como la boca
que se abrió en el gemido cualquiera de un bebé borrado
que fui
en mi identidad de roedora.
Quiero decir
toda esa lluvia lavando las moscas
flotando tu mano sobre una espalda
mi espalda y toda mi vida
embarazada de un silencio hundido
y soy y fui y seré
quien se desvanece
haciendo hijos con la violencia
gritando
encarnizadamente
una fotografía horizontal
que hasta en el odio
podríamos morir de suavidad cuando se raja
el amor de tanto amor

jueves, abril 30, 2015

Poema dulce

Como el amor
esa hoja que cae del árbol
desde la ramita que ocupa el lugar de la luz
así te amo
-ese paisaje instalado en los placeres de nosotros-
con toda la noche encendida en una lámpara
dentro de tu boca
para darme siempre el refugio caliente
iluminado
donde transitarte cuando tu lengua da sombra

y son pequeñas las patitas de un pájaro que anida
aquello que somos
en lo invisible
de absorber a huracanadas todo el mar

LLUVIA (Mary Oliver)


Mary Oliver


Toda la tarde llovió, entonces
un poder terrible bajó de las nubes
en un hilo de color amarillo,
en esa autoridad que se supone que es Dios.
Cuando golpeó el árbol, su cuerpo 
se abrió para siempre.


RAIN 

All afternoon it rained, then
such power came down from the clouds
on a yellow thread,
as authoritative as God is supposed to be.
When it hit the tree, her body
opened forever.


Versión NP

viernes, abril 17, 2015

Hospital psiquiátrico 2

día 14

Hoy no tengo ganas de matarme. Sin embargo a medida que el tiempo pasa el encierro es cada vez más real, como si fuera a comerme una mano o como si pudiera amputarme una pierna. Encuentro en un libro un ala de gaviota y recuerdo el mar. Le digo a mi psicólogo que Él es vibrante, intenso y que no tengo capacidad para dejarlo. No hay dolor. No hay sensaciones grandilocuentes pero hablo. Pasan los aviones y yo hablo. Ambos miramos hacia arriba. Después, que soñé que Él me miraba desnudarme. Las ganas de haber llorado, mientras él metía todo su pene por la boca, de amor. Le digo ésto y otras cosas, por ejemplo: ayer hice gimnasia, y tengo ganas de fumar marihuana con Ud. doctor, para que comprenda cómo es vivir Noelia. 
Mi psicólogo no sabe que a veces la felicidad es intensamente asquerosa. 
Y yo no sabía que en la cárcel también iba a perder la cabeza hasta sentir el coágulo en la entrepierna, aflojándose, apasionadamente, como una violación hermosa. Tenés la presión por el piso, dice una enfermera. Hoy no tengo ganas de matarme, insisto. Estoy ardiendo porque ahora no podría hacerlo, porque los aviones siguen pasando.